tecnologías distantes??
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Estoy en la sala de espera de una oficina, son las 10:42 y para continuar con los ejercicios de escritura les comentaré a otros tip@s ordinari@s (nótese el correcto uso de la arroba para la no discriminación de género) sobre un antecedente del Facebook del cual algunos lectores de tipordinario.blog son fervientes usuarios.
Coincidirán conmigo, al menos quienes en los años ochentas estuvieron en secundaria, es decir treintañeros o cuarentones como su servidor que en los salones de clases, en los recreos, en las cafeterías escolares, hizo su aparición triunfal un rudimentario instrumento de comunicación que contenía información muy valiosa por su contenido emocional, sentimental y su carácter propagandístico (si, propagandístico, no publicitario), me refiero ni más ni menos que al ahora extinto “Chismografo”.
El Chismográfo, no tengo la menor duda, fue promovido por las mujeres, adolescentes por supuesto, quienes concibieron un valioso instrumento de inteligencia. Este artefacto dinámico y que generaba su valor de manera proporcional al número de manos que escribieran en él y más aún, con base en el número de ojos que lo leyeran, contaba con las siguientes características:
· Cuaderno de forma italiana (sin espiral, para no arrancar hojas)
· Cien hojas o más y de raya
· Forrado de manera tal que garantizara su resistencia a cientos de manos, empujones, estirones, lágrimas, etc.
· Decorado con calcomanías y recortes de artistas u otros adornos
En cuanto a su contenido les diré que era un cuestionario con preguntas que iban de lo básico a lo capcioso o incluso a lo “secreto”. Se iniciaba con el nombre, aunque ojo, existieron valiosos ejemplares en los que no era un requisito; para continuar con datos tales como deporte preferido, color favorito, hobbies y aficiones, programas de televisión predilectos, marca de ropa y otros datos que permitían al usuario brindar todo su perfil propagandístico.
Sin embargo, el gran secreto que quería ser revelado y que daba valor fundamental al Chismógrafo, era el apartado de preguntas sentimentales, al que de manera “ingenua e inocente” se hacían preguntas:
· ¿Tienes novi@?
· ¿Cómo te gustan los chav@s?
· ¿De que color de ojos?
· ¿Alt@s, chaparr@s, gord@s, flac@s? etc.
Este grupo de preguntas era valiosísimo como un elemento indispensable para informar sobre las características del ser amado en ese momento o del/a candidato/a a novi@.
Pero la mejor de todas las preguntas y que era reservada sólo para l@s mas osad@s y para acabar pronto era la última, el “Gran Finale”:
· ¿Quién te gusta?
Una vez que alguien la contestaba de su puño y letra, se desataban las fuerzas misteriosas del mercado sentimental y ahí iniciaba otra historia, afortunadamente feliz, en la mayoría de los casos…y en otros, mejor ni hablamos…Son las 11:15.
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